En 1986, Anne Carson publicó Eros el dulce-amargo, una reelaboración de su investigación doctoral sobre el deseo en la literatura griega. El libro comienza con una palabra de Safo: glukupikron, dulce y amargo a la vez. Esa contradicción la lleva a estudiar la experiencia de desear y a formular una hipótesis extraordinaria: también el conocimiento, la lectura y la escritura participan de una experiencia erótica.
En su lectura de la poesía griega, eros supone siempre una falta. Deseamos porque algo está ausente, porque existe una distancia entre nosotros y lo que queremos alcanzar. Carson observa que esa distancia es constitutiva del deseo: incluso cuando imaginamos que la persona amada podría completarnos, el movimiento de eros vuelve visible una carencia que reconocemos en nosotros mismos.
Nuestra hipótesis de trabajo en el seminario será que esta investigación es un cono de luz para leer los libros posteriores de Anne Carson. Vamos a observar cómo las preguntas que formuló sobre el deseo reaparecen en sus decisiones de escritura, y qué nuevas relaciones podemos establecer entre la experiencia íntima y las formas literarias que elige para contarla.
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